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SIMÓN VELEZ

WHITMAN SOULS – JUAN PABLO VEGA

Simón Vélez (Medellín, 1990) es director y productor colombiano. Su cine explora la naturaleza, los sueños y los territorios 

que existen entre ambos. Sus películas han recorrido festivales e instituciones como Berlinale, Locarno, MoMA, Viennale y 

FID Marseille.

 

En 2026 presenta Piedras Preciosas, su primer largometraje, estrenado internacionalmente en la selección oficial de la 

Berlinale y en Colombia en el marco del FICCI 65.

Juan Pablo Vega es cantautor y productor colombiano. Nominado al Latin Grammy como Mejor Nuevo Artista y ganador del Latin Grammy como productor de un álbum debut, se ha consolidado como una de las figuras más importantes de la nueva escena de la música en Colombia, mezclando soul, R&B, funk, reggae, rock y música latinoamericana. Ha construido una trayectoria que integra composición, producción y exploración sonora.

SIMÓN VELEZ 

Simón Vélez (Medellín, 1990) es director y productor colombiano. Su cine explora la naturaleza, los sueños y los territorios que existen entre ambos. Sus películas han recorrido festivales e instituciones como Berlinale, Locarno, MoMA, Viennale y FID Marseille.

 

En 2026 presenta Piedras Preciosas, su primer largometraje, estrenado internacionalmente en la selección oficial de la Berlinale y en Colombia en el marco del FICCI 65.

Still de su última película Piedras Preciosas (2026).

1. Muchas veces el oficio creativo nace de una obsesión temprana. En tu caso, ¿qué fue lo primero que te cautivó del cine y qué te hizo pensar: "quiero contar historias de esta manera"?

Siempre he sido un espectador intenso. Recuerdo que, de niño, quería volver a ver las mismas películas una y otra vez. Curiosamente, casi nunca recordaba de qué trataban, sino momentos, músicas, imágenes y sonidos. Para mí, el interés nunca estuvo tanto en contar historias como en mostrar y poner en escena momentos y situaciones.

Simón is wearing the Lino Coral Shirt & Dylan pants in Marfil.

2. Has dicho que el cine es, por naturaleza, un trabajo profundamente colectivo. ¿Qué has aprendido sobre la colaboración y sobre el oficio de construir una película junto a otras personas?

El cine existe gracias a un esfuerzo y a una sinergia que se arma entre un grupo de personas con diferentes talentos. Creo que el trabajo de dirigir una película consiste, principalmente, en saber conformar ese equipo. En el proceso de PIEDRAS PRECIOSAS aprendí que, muchas veces, dirigir tiene que ver con no hacer nada más que permitir que esas personas que elegiste hagan lo que sienten y lo que creen que debe ser.

 

Yo hago parte de una cooperativa de cine que se llama COOCINE, un encuentro de 34 personas alrededor de la idea de que el cine es un ejercicio colectivo. La cooperativa es un espacio de reflexión sobre los oficios del cine, con sede en Santa Elena, donde tenemos una pequeña sala de cine rural y también organizamos talleres, residencias y todo tipo de actividades relacionadas con el cine.

 

Creo que el cine es una máquina para fabricar sueños, y los sueños no obedecen a estructuras narrativas, sino que son como ventanas a momentos que, al parecer, no se conectan entre sí, pero siempre existe una relación que los vincula.

Still de su última película Piedras Preciosas (2026).

3. Gran parte de tu trabajo parece surgir de una observación muy atenta del mundo: de los paisajes, las locaciones y aquello que ya existe antes de que llegue la cámara. ¿Cómo influye esa manera de mirar en la forma en que construyes una historia?

Esa manera de mirar es de donde surge el deseo de hacer la película: de momentos de silencio en mi vida diaria, cuando camino por el centro de la ciudad o cuando paseo por la montaña. De alguna manera, intento contagiar a mis colaboradores de ese espíritu para en- frentar el rodaje y los demás procesos: improvisación, espontaneidad y paciencia. Para algunas personas es incómodo enfrentar proce- sos que no cuentan con mucha preparación ni planeación y que están sujetos a lo que las circunstancias puedan ofrecer, pero, una vez se acepta ese recurso, suele ser muy satisfactorio.

El resultado de mis películas viene de ahí: de no querer controlar el mundo, sino aceptarlo y observarlo. Todo esto es posible, principal- mente, gracias a un modelo de producción que integra y abraza la incertidumbre.

4. Piedras Preciosas reúne paisajes, personas y realidades muy distintas, ¿qué significó para ti construir una película entre dos países y encontrar autenticidad trabajando con actores naturales?

Para conectar con lo que decía antes sobre la incertidumbre, quisiera contar la anécdota de cómo empecé a hacer esta película.

 

Hace unos tres años tenía muchas ganas de empezar una película, sin saber exactamente qué; era más una pulsión. Hablé con Juan Lugo (actor protagonista) y con Mauricio Reyes (director de fotografía), ambos colaboradores habituales de mis proyectos anteriores, y les conté que tenía un pequeño presupuesto para empezar a hacer una película. Por esos días, Juan Lugo se había mudado a vivir a Francia y pensé que sería divertido empezar a rodar la película allá y buscar alguna excusa para que el personaje tuviera que viajar a Co- lombia y hacer una segunda parte del rodaje en Medellín.

 

Viajé a Toulouse con Mauro Reyes durante tres semanas, con una cámara y un traje de cura que finalmente no se usó, pero que nos dio un camino a seguir. Cuando estábamos en el aeropuerto de París nos dio un ataque de risa porque no teníamos idea de qué íbamos a rodar en Francia, pero yo tenía una certeza: nosotros tres, juntos con una cámara, no tenía por qué salir mal. Hicimos una semana de lo- caciones y también encontramos algunas personas que tenían ganas de actuar. Esa primera parte del rodaje sentó las bases para lo que sería el rodaje en Medellín: un personaje principal interactuando con otros.

 

El trabajo de un actor es ser natural, y eso muchas veces es algo que la academia anula en las personas con formación. Por ello, la au- tenticidad no la busco en si tienen o no formación, sino en algo más etéreo y energético; algo que está en la mirada de la persona. No busco un gran despliegue dramatúrgico, sino presencia y sutileza en el tono. Además, creo que un modelo de producción compacto ayuda a que las personas que interpretan un personaje se sientan más cómodas, más "naturales”.

Still de su última película Piedras Preciosas (2026).

5. Después de recorrer otros países y de haber llevado tus cortos y películas a festivales internacionales, ¿qué significa hoy para ti hacer cine desde Colombia? ¿Cómo ha cambiado tu relación con el país y con la forma en que decides retratarlo?

Hacer cine en Colombia está buenísimo. A mí me encanta filmar en Colombia; sin embargo, no es una condición para empezar algo nuevo. Podría filmar en cualquier lugar del mundo. En los últimos diez años he presentado mi trabajo en muchos lugares diferentes y, gracias a ello, he podido viajar. Siempre pienso: "Este sería un buen lugar para hacer una película".
Hay mucho por hacer alrededor del cine colombiano, no solo desde la producción de películas, sino también desde la formación, la distribución y la exhibición de películas hechas en Colombia. Hacer cine no es solo hacer películas, sino participar activamente en cineclubes, procesos de divulgación y en la construcción de teoría y pensamiento alrededor del oficio. Procuro un cine pensante, autónomo, sensible y coherente; un cine que se desmarque de ese modelo que pone la productividad por encima de la poesía, que repiense la producción y los oficios. Mucho por hacer.

Still de su última película Piedras Preciosas (2026).

1. Muchas veces el oficio creativo nace de una obsesión temprana. En tu caso, ¿qué fue lo primero que te cautivó del cine y qué te hizo pensar: "quiero contar historias de esta manera"?

 

Siempre he sido un espectador intenso. Recuerdo que, de niño, quería volver a ver las mismas películas una y otra vez. Curiosamente, casi nunca recordaba de qué trataban, sino momentos, músicas, imágenes y sonidos. Para mí, el interés nunca estuvo tanto en contar historias como en mostrar y poner en escena momentos y situaciones.

“Pasé de ser corredor a contar historias de Personas Fuera de Serie porque me apasiona conocer la vida y rutinas de quienes admiro, por lo que busco documentar su proceso y trabajo de forma cinematográfica, real y auténtica”.

“Pasé de ser corredor a contar historias de Personas Fuera de Serie porque me apasiona conocer la vida y rutinas de quienes admiro, por lo que busco documentar su proceso y trabajo de forma cinematográfica, real y auténtica”.

Simón is wearing the Lino Coral Shirt & Dylan pants in Marfil.

2. Has dicho que el cine es, por naturaleza, un trabajo profundamente colectivo. ¿Qué has aprendido sobre la colaboración y sobre el oficio de construir una película junto a otras personas?

 

El cine existe gracias a un esfuerzo y a una sinergia que se arma entre un grupo de personas con diferentes talentos. Creo que el trabajo de dirigir una película consiste, principalmente, en saber conformar ese equipo. En el proceso de PIEDRAS PRECIOSAS aprendí que, muchas veces, dirigir tiene que ver con no hacer nada más que permitir que esas personas que elegiste hagan lo que sienten y lo que creen que debe ser.

 

Yo hago parte de una cooperativa de cine que se llama COOCINE, un encuentro de 34 personas alrededor de la idea de que el cine es un ejercicio colectivo. La cooperativa es un espacio de reflexión sobre los oficios del cine, con sede en Santa Elena, donde tenemos una pequeña sala de cine rural y también organizamos talleres, residencias y todo tipo de actividades relacionadas con el cine.

 

Creo que el cine es una máquina para fabricar sueños, y los sueños no obedecen a estructuras narrativas, sino que son como ventanas a momentos que, al parecer, no se conectan entre sí, pero siempre existe una relación que los vincula.

Still de su última película Piedras Preciosas (2026).

3. Gran parte de tu trabajo parece surgir de una observación muy atenta del mundo: de los paisajes, las locaciones y aquello que ya existe antes de que llegue la cámara. ¿Cómo influye esa manera de mirar en la forma en que construyes una historia?

 

Esa manera de mirar es de donde surge el deseo de hacer la película: de momentos de silencio en mi vida diaria, cuando camino por el centro de la ciudad o cuando paseo por la montaña. De alguna manera, intento contagiar a mis colaboradores de ese espíritu para en- frentar el rodaje y los demás procesos: improvisación, espontaneidad y paciencia. Para algunas personas es incómodo enfrentar proce- sos que no cuentan con mucha preparación ni planeación y que están sujetos a lo que las circunstancias puedan ofrecer, pero, una vez se acepta ese recurso, suele ser muy satisfactorio.

El resultado de mis películas viene de ahí: de no querer controlar el mundo, sino aceptarlo y observarlo. Todo esto es posible, principal- mente, gracias a un modelo de producción que integra y abraza la incertidumbre.

4. Piedras Preciosas reúne paisajes, personas y realidades muy distintas, ¿qué significó para ti construir una película entre dos países y encontrar autenticidad trabajando con actores naturales?

Para conectar con lo que decía antes sobre la incertidumbre, quisiera contar la anécdota de cómo empecé a hacer esta película.

 

Hace unos tres años tenía muchas ganas de empezar una película, sin saber exactamente qué; era más una pulsión. Hablé con Juan Lugo (actor protagonista) y con Mauricio Reyes (director de fotografía), ambos colaboradores habituales de mis proyectos anteriores, y les conté que tenía un pequeño presupuesto para empezar a hacer una película. Por esos días, Juan Lugo se había mudado a vivir a Francia y pensé que sería divertido empezar a rodar la película allá y buscar alguna excusa para que el personaje tuviera que viajar a Co- lombia y hacer una segunda parte del rodaje en Medellín.

 

Viajé a Toulouse con Mauro Reyes durante tres semanas, con una cámara y un traje de cura que finalmente no se usó, pero que nos dio un camino a seguir. Cuando estábamos en el aeropuerto de París nos dio un ataque de risa porque no teníamos idea de qué íbamos a rodar en Francia, pero yo tenía una certeza: nosotros tres, juntos con una cámara, no tenía por qué salir mal. Hicimos una semana de lo- caciones y también encontramos algunas personas que tenían ganas de actuar. Esa primera parte del rodaje sentó las bases para lo que sería el rodaje en Medellín: un personaje principal interactuando con otros.

 

El trabajo de un actor es ser natural, y eso muchas veces es algo que la academia anula en las personas con formación. Por ello, la au- tenticidad no la busco en si tienen o no formación, sino en algo más etéreo y energético; algo que está en la mirada de la persona. No busco un gran despliegue dramatúrgico, sino presencia y sutileza en el tono. Además, creo que un modelo de producción compacto ayuda a que las personas que interpretan un personaje se sientan más cómodas, más "naturales”.

5. Después de recorrer otros países y de haber llevado tus cortos y películas a festivales internacionales, ¿qué significa hoy para ti hacer cine desde Colombia? ¿Cómo ha cambiado tu relación con el país y con la forma en que decides retratarlo?

 

Hacer cine en Colombia está buenísimo. A mí me encanta filmar en Colombia; sin embargo, no es una condición para empezar algo nuevo. Podría filmar en cualquier lugar del mundo. En los últimos diez años he presentado mi trabajo en muchos lugares diferentes y, gracias a ello, he podido viajar. Siempre pienso: "Este sería un buen lugar para hacer una película".
Hay mucho por hacer alrededor del cine colombiano, no solo desde la producción de películas, sino también desde la formación, la distri- bución y la exhibición de películas hechas en Colombia. Hacer cine no es solo hacer películas, sino participar activamente en cineclubes, procesos de divulgación y en la construcción de teoría y pensamiento alrededor del oficio. Procuro un cine pensante, autónomo, sensible y coherente; un cine que se desmarque de ese modelo que pone la productividad por encima de la poesía, que repiense la producción y los oficios. Mucho por hacer.

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